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El rostro estratégico detrás de las redes sociales

¿Se ha preguntado alguna vez quién está detrás de esos mensajes que envían las empresas a diario en Facebook? ¿Quién sube información a los blogs de las marcas? ¿Quién promueve los productos a través de twitter? Internet ha revolucionado una y otra vez a la sociedad, tanto así que influye en las relaciones personales, las costumbres y hasta en el ámbito laboral. Esto se aprecia diariamente cuando cuentas de marcas, restaurantes, diarios y hasta instituciones envían constante información a través las redes sociales.

 

Muchos imaginan que quién está detrás de esos perfiles se gana la vida de manera sencilla, “Manejar esas cuentas debe ser una tarea fácil” dicen, pero para Mauricio Jaramillo, periodista de tecnología y conferencista de Social Media, “A pesar de parecer un trabajo fácil, ser un Community Manager (CM) tiene su ciencia y exigencias”.

Y un CM ¿Es?…

En su traducción literal significa: Gerente de comunidad virtual. Grissel Montiel quien ha sido gestora de la comunidad de la Agencia de Noticias de la Universidad del Zulia desde junio de 2009, explica que un CM  “Es el representante de una marca, la cara de ella frente a su público externo, quien  interactúa con los usuarios y busca soluciones a sus inquietudes”, es quien sirve de interface entre una empresa y su público (clientes activos, potenciales clientes y hasta la competencia). Por lo general trabaja en el departamento de Marketing o Prensa  y Comunicación de las empresas. 

Un gestor de comunidades es esa persona capaz de representar, estimular, monitorear y crear comunicaciones por medios de las redes sociales con los interesados en el producto o servicio que ofrece la empresa que representa. Su principal objetivo debe ser posicionar su marca no sólo en los buscadores de la web, sino en la mente del consumidor.

Pero, un “CM no sólo está asociado a Social Media. Es la persona que administra cualquier comunidad digital, sea un foro de discusión o un blog con un alto ratio (Proporción) de comentarios”, opina Ubaldo Lescano, uno de los profesores del  Diplomado en Community Management que dicta la UPC de Lima, en una entrevista a la página www.Clasedeperiodismo.com

 

Ser CM actualmente es la profesión más conocida del momento, aunque aún es ignorada por muchos.

La creatividad es la clave del éxito

Ser gerente de comunidades va mucho más allá de abrir unas cuentas, tener unas claves y enviar constante publicidad sobre tu marca. “Un CM tiene que ser creativo, tener estrategias, brindar contenido útil a su comunidad virtual, conocer al público que más que saber sexo y edades significa conocer las características más particulares y eso sólo alguien que lidia todos los días con una comunidad  virtual lo puede conocer” opina Montiel.

Varios estudiosos de Social Media coinciden en  que un CM debe cumplir 3 Funciones principales:

-       Medición de los contenidos: Esto consiste en hacer un análisis de la información que envía constantemente a su comunidad, bien sea: de los productos de la empresa, de temas relacionados con ella o que le interesen a las personas que siguen las cuentas. “Todo CM debe tener un olfato para detectar qué es lo que puede atraer más a su comunidad, qué quiere o busca” puntualiza Jaramillo. Se debe probar con los temas, medir qué tan aceptados son por los usuarios e ir filtrando y reforzando los más gustados.

-       Escuchar o monitorear: Es estar atento de cuándo mencionan a la marca directa e indirectamente y evaluar qué es lo que dice la gente sobre ella, para así decidir cuál información es conveniente redifundir a través de las cuentas. Un CM no debe olvidar que su función es atender a los clientes, pero en favor de la empresa. Claudia Berbeo, asesora de Estrategias Digitales y Social Media recomienda a las marcas “Agregar valor, participar en campañas sociales, no solo pensar en las ventas sino ser más humanista”.

-       Colaboración: Significa tomar en cuenta a sus seguidores. Los estudiosos del Social Media insisten en que se debe involucrar a la comunidad a participar en la construcción de una historia, darle importancia a sus opiniones y lograr que generen acciones alrededor de la marca. Berbeo lo llama “Transmitir energía. Esto hace que la gente se sienta identificado con la marca y no sólo sea un espectador”.  Premiar  la lealtad de los seguidores también es parte del trabajo. Un CM debe saber quiénes son los usuarios que participan más en la comunidad para fidelizarlos. ¿Cómo lograrlo? con: eventos, convenciones, seminarios, twitcam con un especialista en temas que se relacionen con la marca, pero, valorando siempre las opiniones de la comunidad. Montiel agrega que un CM, además, “Debe ser capaz de identificar a los usuarios ‘complicados’ para tratar de ganárselos y manejar toda crisis con altura”. 

“La creatividad es la madre de todas las competencias. Si unes el saber comunicar, disciplina, organización y le agregas creatividad, pueden pasar cosas geniales en redes sociales” afirma Berbeo.

Un CM debe tener más habilidades que títulos específicos

Según un reportaje realizado por el diario El País, en España algunas de las empresas que buscan contratar un CM exigen: “Ser licenciado en comunicación, tener experiencia, saber de estrategia y estar habituado a trabajar con redes sociales”. Sin embargo,  en Venezuela según una encuesta realizada por Tendencias Digitales en junio 2012 los CM son: un 40% Licenciados en Comunicación Social o Periodismo, 23% Licenciados en Publicidad y Mercadeo, 20% otros profesionales, 9% Especialistas en Informática o Computación, 6% Diseñadores Gráficos y solo un 2% es Bachiller.

Para Grissel Montiel un CM  más allá de una profesión específica debe cumplir con ciertas competencias aptitudinales: liderazgo, gerencia, calor humano, empatía, criterio comunicacional y por supuesto sentido común. “Tiene que ser principalmente un comunicador, no importa la carrera que haya estudiado, pero tiene que tener habilidades para comunicarse y saber manejar a las personas. No puede ser alguien impulsivo quien gerencia una comunidad virtual”.  En esto coincide Jaramillo “Para conocer el comportamiento humano debes tener sentido común. Un CM en una comunidad muy dinámica puede enfrentarse a un Troll (Saboteador), suplantaciones de usuarios, entre muchas de las amenazas diarias, por eso tiene que tener la capacidad de afrontar  estas situaciones y saber cómo manejarlas”.

Claudia Berbeo concuerda con que ser “CM no está atado a una profesión específica”, pero, resalta que quien desee dedicarse al Social Media debe tener y desarrollar ciertas competencias que son muy importantes y básicas: “Saber escribir, un gestor de comunidades debe tener una ortografía impecable. Otra habilidad que es sumamente valiosa en un CM es el carisma quien lo tiene logra generar empatía con su comunidad y facilita que la marca sea más vendible y creíble para el público. Además, deber ser disciplinado con su estrategia (que debería ser facilitada por el estratega o agencia que lleva la marca) donde se planteen los objetivos que se deben cumplir”.

El Community Manager tiene que ser un “residente digital” y estar familiarizado con el entorno,debe respirar y comer la organización o producto que representa, conocer a fondo tanto sus debilidades como fortalezas. Tiene que tener una constante comunicación con Servicio al Cliente, Ventas, Marketing, Asesoramiento legal, Distribución, entre otros departamentos que tengan relación con la empresa.

 

            Pedro Rojas autor de los libros Community Management para Dummies afirma que “Para dedicarse a esto es casi imprescindible tener un nivel de inglés alto, saber redactar muy bien y tener la capacidad de comprimir ideas para plasmarlas en poco texto”. Necesita ser una persona organizada y hábil para priorizar los temas que lo requieran. Además, debe tener “Un cierto bagaje cultural, ser una persona accesible, comprensiva, saber moderar y ser resolutivo, buen conversador, tener los objetivos de la empresa claros y por supuesto estar ‘always on’ (siempre en línea)”, pues,  las redes sociales nunca duermen.

 

¿Qué mejor manera hay de saber qué quieren tus clientes que preguntándoselo directamente?

 

“La participación de los CM  les permite a las empresas hacer sondeos de marketing constantemente con personas reales y en tiempo real. Saber las impresiones de los clientes sobre un proyecto antes de hacer una inversión. Además, pueden reforzar su reputación al servirle constantemente a las personas resolviendo los problemas al instante” explica Montiel.

Actualmente, antes de hacer una compra los usuarios buscan comentarios sobre el artículo en internet, evalúan si la empresa ofrece un buen producto y servicio de atención. Por esta razón muchas marcas han apostado por tener presencia en la web y precisamente por esto nació el profesional 2.0, el gestor de comunidades.

Tener una representación en las redes sociales no es un asunto sencillo. Una empresa que desea invertir en crear y fortalecer su comunidad virtual debe tomar en cuenta algunos aspectos. Lo primordial es tener una comunidad en el plano real que compre el producto, que sea fiel a la marca y que sea básicamente estable, eso se logra con el tiempo.

“El CM no es un héroe. Sólo porque él esté haciendo su  trabajo bien no va lograr que las personas quieran y se fidelicen con la marca, la empresa tiene que tener una base que incluya: un buen producto y servicio de atención en la realidad, sino lo que puede lograr es que las personas destruyan su marca a través de las redes”, advierte Montiel. Una empresa con mala reputación en línea será menos convincente en sus campañas publicitarias y puede llegar a la quiebra.

Otro punto fundamental es su actividad en la red. Es necesario ser constante y consecuente, por eso la idea de un CM. Ubaldo Lescano acota que “Todavía las empresas no entienden el poder que tienen las redes y su viralidad, simplemente ingresan a las redes porque ‘hay que estar’, pero no lo hacen de manera seria con una estrategia atrás”.

“Estrategia sin táctica o sin acciones es la forma más lenta de llegar a la victoria, pero, táctica sin estrategia es el ruido antes de la derrota’ dice Sun Tzu en su libro El arte de la guerra y es que hay que tener claro: qué se quiere, para cuándo se quiere y a cuál audiencia se quiere capturar” opina Jaramillo que es lo primero que deben pensar  las marcas u organizaciones antes de incursionar en la red, “Si no hay estrategias y objetivos claros, el CM va a estar navegando sin un mapa que lo guíe”.

Berbeo: “Para triunfar lo que se debe tener es visión, imaginación y buenos asesores de social media”

Al momento de contratar a un gestor de comunidades la empresa debe entender que el perfil de éste tiene que ir de acuerdo a su comunidad virtual. Tiene que ser alguien que pueda promover la marca pero al mismo tiempo crear una conexión afectiva entre las personas y la empresa, ser capaz de entender y atender al cliente.

“Si me tocará entrevistar a un CM para contratarlo, más que ver la formación profesional que tiene, me enfocaría en su experiencia. Revisaría cómo maneja sus cuentas personales (que son su propia marca), cómo se expresa en ellas y cómo es recibido en una comunidad. No es cualquier cosa lo que va representar en las redes sociales, es mi marca, cómo la represente así será percibida. La mejor hoja de vida que puede tener un CM es su hoja de vida digital” añade Claudia Berbeo. Aquel “Que tenga experiencia, ganas de aprender, que todo el tiempo esté revisando los blogs, probando nuevas aplicaciones, esté enterado de lo que pasa en las redes sociales, que sea un estudioso del Social Media, ese es un CM valioso”.

Para que las empresas no cometan errores al momento conquistar la comunidad virtual deberán informarse y buscar asesores sobre ésta profesión, ya que en los próximos años tener un Community Manager será prácticamente imprescindible. “Actualmente todas las empresas  quieren tener uno y quienes no lo tienen ya están pensando en tenerlo, está en sus mentes. La mayoría de las marcas tiene un gestor de comunidades y nadie quiere quedarse atrás”, comenta Montiel.

 

“Hasta ahora las marcas se están tranquilizando un poco y antes de contratar a un gestor de comunidades se detienen a pensar: si vamos a hacer algo, hagámoslo bien y no por emoción o porque alguien sugirió la idea de un CM. Noto como ahora los diplomados están siempre llenos de CM activos o aspirantes que se preparan constantemente para ser mejores. Están subiendo el nivel, ya no es cualquier persona, ahora son profesionales que han estudiado y se han capacitado en Social Media”, destaca Mauricio Jaramillo “Es mi deseo, y espero que sea así, que se profesionalice un poco más esto”.

 

El Social Media es una ventana en la que todos pueden triunfar, asegura Berbeo, “Si tienes un negocio que va empezando y te quieres dar a conocer tienes posibilidades infinitas en la red. Si tienes una gran marca y quieres acercarte a la gente tienes muchísimas posibilidades, también. Todas las empresas pueden ser innovadoras en las redes sociales, desde microempresas hasta macroempresas, lo que se debe tener es: visión, imaginación y buenos asesores de social media”.

 

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¡Venezolano DEFIENDE TU VOTO!

Muy buenos días… Me dirijo a usted en esta oportunidad para recordarle una cosa: 


Usted es VENEZOLANO (a) tiene el derecho de defender su opinión, ayer se expresó a través del voto. Capriles fue muy claro con sus advertencias a través del twitter diciendo que trataría de revertir los resultados. 
Cuando dicten la hora de la auditoria NECESITAMOS que SALGAN a estar presentes durante los conteos, NO nos dejen solos a los jóvenes o testigos o miembros de mesa, usted es CIUDADANO y tiene derecho de estar en las auditorías (verificación ciudadana), siempre que haya espacio en el lugar que se encuentren las cajas, deben estar presentes la misma cantidad de ciudadanos a favor de cada CANDIDATO, no partido.

Tú, joven, que estás inscrito en el Registro electoral, no pudiste votar porque usaron el mismo registro del 7O pero estás cansado de las mentiras del gobierno acude a la verificación ciudadana ¡Acompañanos! Es la hora de que abran los ojos ¡TODOS somos los protagonistas de esta historia! 

NO tengan miedo, NO somos unos poquitos somos más de 7 MILLONES de venezolanos! 

Si nuestro Padre Dios nos dio la oportunidad y nuestro líder Capriles se ha enfrentado abiertamente a este gobierno, es hora que NOSOTROS defendamos en conteos nuestros resultados. 

Por dejarnos intimidar del poder del gobierno es que estamos cómo estamos.

NO estamos SOLOS, detrás de Capriles hay un equipo grande que lo respalda, tenemos 43 observadores internacionales que están al tanto de las irregularidades y lo más importante: TENEMOS LOS VOTOS que nos dan ganadores.

¿Recuerdan cuando Capriles decía que nos tocaba dejar el pellejo como él? Bueno, esta es la 2da parte de la #OperaciónDejarElPellejo


¿SE va a dejar quitar esta oportunidad de ORO por “miedo”? Miedo son sólo 5 letras. Nosotros lo que tenemos es VOTOS que comprueban NUESTRO TRIUNFO…

#LaLuchaEsAHORA tenemos esperanza y fuerzas! 

Se parte de este momento histórico de Venezuela, en nuestras manos está liberar NUESTRO país (también es de nosotros, aunque les duela) del yugo del Castro Comunismo.

¡ARRIBA VENEZUELA! ¡En nuestras manos está la verdad!

 

Bob Abreu impulsó a Leones al 1er lugar

Leones del Caracas igualaron este miércoles con Navegantes del Magallanes en el primer puesto del Round Robin tras dejar en el terreno a las Águilas del Zulia con 5 carreras por 3. Bob Abreu coronó como jugador de la noche al conectar 3 hits en sus 3 turnos al bate, además de impulsar 2 de las carreras que darían como ganador a su equipo.

El marcador lo abrió el caraquista Álex González iniciando lo que sería el tercer triunfo consecutivo de los melenudos ante las Águilas, aunque la carrera de empate de Ernesto Mejía en el 2do inning intentara demostrar lo contrario.

El momento crucial de la noche fue el 4to inning, cuando el juego aún se encontraba empatado y Leones llevaba 2 outs en su contra, Bob Abreu en su turno al bate conectó un hit  hacia lo más profundo del jardín derecho impulsando las anotaciones de Jesús Guzmán y Daniel Mayora. “El come dulce” remató la parte baja del episodio al anotar una carrera más desde su posición en segunda.

Abreu volvió a destacar en el 8vo inning anotando otra carrera tras el bateo de Ronald Bermúdez para reforzar el triunfo de su equipo con 5 carreras por 1, aunque en el útlimo episodio las Águilas hicieran vibrar el estadio marcando 2 carreras más, terminando el encuentro dando a Leones el triunfo.

El score final 5 por 3 fue la sexta derrota seguida de Águilas en el Round Robin.

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#OFF #LOCUCIÓN #RADIO #COMERCIAL

#OFF #LOCUCIÓN #RADIO #COMERCIAL

Nov 6

Entrevista a Judy Buendía

Nov 5

El mejor oficio del mundo (Gabriel García Márquez)

A una universidad colombiana se le preguntó cuáles son las pruebas de aptitud y vocación que se hacen a quienes desean estudiar periodismo y la respuesta fue terminante: “Los periodistas no son artistas”. Estas reflexiones, por el contrario, se fundan precisamente en la certidumbre de que el periodismo escrito es un género literario.

Hace unos cincuenta años no estaban de moda las escuelas de periodismo. Se aprendía en las salas de redacción, en los talleres de imprenta, en el cafetín de enfrente, en las parrandas de los viernes. Todo el periódico era una fábrica que formaba e informaba sin equívocos, y generaba opinión dentro de un ambiente de participación que mantenía la moral en su puesto. Pues los periodistas andábamos siempre juntos, hacíamos vida común, y éramos tan fanáticos del oficio que no hablábamos de nada distinto que del oficio mismo. El trabajo llevaba consigo una amistad de grupo que inclusive dejaba poco margen para la vida privada. No existían las juntas de redacción institucionales, pero a las cinco de la tarde, sin convocatoria oficial, todo el personal de planta hacía una pausa de respiro en las tensiones del día y confluía a tomar el café en cualquier lugar de la redacción. Era una tertulia abierta donde se discutían en caliente los temas de cada sección y se le daban los toques finales a la edición de mañana. Los que no aprendían en aquellas cátedras ambulatorias y apasionadas de veinticuatro horas diarias, o los que se aburrían de tanto hablar de los mismo, era porque querían o creían ser periodistas, pero en realidad no lo eran.

El periódico cabía entonces en tres grandes secciones: noticias, crónicas y reportajes, y notas editoriales. La sección más delicada y de gran prestigio era la editorial. El cargo más desvalido era el de reportero, que tenía al mismo tiempo la connotación de aprendiz y cargaladrillos. El tiempo y el mismo oficio han demostrado que el sistema nervioso del periodismo circula en realidad en sentido contrario. Doy fe: a los diecinueve años -siendo el peor estudiante de derecho- empecé mi carrera como redactor de notas editoriales y fui subiendo poco a poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones, hasta el máximo nivel de reportero raso.

La misma práctica del oficio imponía la necesidad de formarse una base cultural, y el mismo ambiente de trabajo se encargaba de fomentarla. La lectura era una adicción laboral. Los autodidactas suelen ser ávidos y rápidos, y los de aquellos tiempos lo fuimos de sobra para seguir abriéndole paso en la vida al mejor oficio del mundo… como nosotros mismos lo llamábamos. Alberto Lleras Camargo, que fue periodista siempre y dos veces presidente de Colombia, no era ni siquiera bachiller.

La creación posterior de las escuelas de periodismo fue una reacción escolástica contra el hecho cumplido de que el oficio carecía de respaldo académico. Ahora ya no son sólo para la prensa escrita sino para todos los medios inventados y por inventar.

Pero en su expansión se llevaron de calle hasta el nombre humilde que tuvo el oficio desde sus orígenes en el siglo XV, y ahora no se llama periodismo sino Ciencias de la Comunicación o Comunicación Social. El resultado, en general, no es alentador. Los muchachos que salen ilusionados de las academias, con la vida por delante, parecen desvinculados de la realidad y de sus problemas vitales, y prima un afán de protagonismo sobre la vocación y las aptitudes congénitas. Y en especial sobre las dos condiciones más importantes: la creatividad y la práctica.

La mayoría de los graduados llegan con deficiencias flagrantes, tienen graves problemas de gramática y ortografía, y dificultades para una comprensión reflexiva de textos. Algunos se precian de que pueden leer al revés un documento secreto sobre el escritorio de un ministro, de grabar diálogos casuales sin prevenir al interlocutor, o de usar como noticia una conversación convenida de antemano como confidencial. Lo más grave es que estos atentados éticos obedecen a una noción intrépida del oficio, asumida a conciencia y fundada con orgullo en la sacralización de la primicia a cualquier precio y por encima de todo. No los conmueve el fundamento de que la mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor. Algunos, conscientes de sus deficiencias, se sienten defraudados por la escuela y no les tiembla la voz para culpar a sus maestros de no haberles inculcado las virtudes que ahora les reclaman, y en especial la curiosidad por la vida.

Es cierto que estas críticas valen para la educación general, pervertida por la masificación de escuelas que siguen la línea viciada de lo informativo en vez de lo formativo. Pero en el caso específico del periodismo parece ser, además, que el oficio no logró evolucionar a la misma velocidad que sus instrumentos, y los periodistas se extraviaron en el laberinto de una tecnología disparada sin control hacia el futuro. Es decir, las empresas se han empeñado a fondo en la competencia feroz de la modernización material y han dejado para después la formación de su infantería y los mecanismos de participación que fortalecían el espíritu profesional en el pasado. Las salas de redacción son laboratorios asépticos para navegantes solitarios, donde parece más fácil comunicarse con los fenómenos siderales que con el corazón de los lectores. La deshumanización es galopante.

No es fácil entender que el esplendor tecnológico y el vértigo de las comunicaciones, que tanto deseábamos en nuestros tiempos, hayan servido para anticipar y agravar la agonía cotidiana de la hora del cierre. Los principiantes se quejan de que los editores les conceden tres horas para una tarea que en el momento de la verdad es imposible en menos de seis, que les ordenan material para dos columnas y a la hora de la verdad sólo les asignan media, y en el pánico del cierre nadie tiene tiempo ni humor para explicarles por qué, y menos para darles una palabra de consuelo. “Ni siquiera nos regañan”, dice un reportero novato ansioso de comunicación directa con sus jefes. Nada: el editor que antes era un papá sabio y compasivo, apenas si tiene fuerzas y tiempo para sobrevivir él mismo a las galeras de la tecnología.

Creo que es la prisa y la restricción del espacio lo que ha minimizado el reportaje, que siempre tuvimos como el género estrella, pero que es también el que requiere más tiempo, más investigación, más reflexión, y un dominio certero del arte de escribir. Es en realidad la reconstitución minuciosa y verídica del hecho. Es decir: la noticia completa, tal como sucedió en la realidad, para que el lector la conozca como si hubiera estado en el lugar de los hechos.

Antes que se inventaran el teletipo y el télex, un operador de radio con vocación de mártir capturaba al vuelo las noticias del mundo entre silbidos siderales, y un redactor erudito las elaboraba completas con pormenores y antecedentes, como se reconstruye el esqueleto entero de un dinosaurio a partir de una vértebra. Sólo la interpretación estaba vedada, porque era un dominio sagrado del director, cuyos editoriales se presumían escritos por él, aunque no lo fueran, y casi siempre con caligrafías célebres por lo enmarañadas. Directores históricos tenían linotipistas personales para descifrarlas.

Un avance importante en este medio siglo es que ahora se comenta y se opina en la noticia y en el reportaje, y se enriquece el editorial con datos informativos. Sin embargo, los resultados no parecen ser los mejores, pues nunca como ahora ha sido tan peligroso este oficio. El empleo desaforado de comillas en declaraciones falsas o ciertas permite equívocos inocentes o deliberados, manipulaciones malignas y tergiversaciones venenosas que le dan a la noticia la magnitud de un arma mortal. Las citas de fuentes que merecen entero crédito, de personas generalmente bien informadas o de altos funcionarios que pidieron no revelar su nombre, o de observadores que todo lo saben y que nadie ve, amparan toda clase de agravios impunes. Pero el culpable se atrinchera en su derecho de no revelar la fuente, sin preguntarse si él mismo no es un instrumento fácil de esa fuente que le transmitió la información como quiso y arreglada como más le convino. Yo creo que sí: el mal periodista piensa que su fuente es su vida misma -sobre todo si es oficial- y por eso la sacraliza, la consiente, la protege, y termina por establecer con ella una peligrosa relación de complicidad, que lo lleva inclusive a menospreciar la decencia de la segunda fuente.

Aun a riesgo de ser demasiado anecdótico, creo que hay otro gran culpable en este drama: la grabadora. Antes de que ésta se inventara, el oficio se hacía bien con tres recursos de trabajo que en realidad eran uno sólo: la libreta de notas, una ética a toda prueba, y un par de oídos que los reporteros usábamos todavía para oír lo que nos decían. El manejo profesional y ético de la grabadora está por inventar. Alguien tendría que enseñarles a los colegas jóvenes que la casete no es un sustituto de la memoria, sino una evolución de la humilde libreta de apuntes que tan buenos servicios prestó en los orígenes del oficio. La grabadora oye pero no escucha, repite -como un loro digital- pero no piensa, es fiel pero no tiene corazón, y a fin de cuentas su versión literal no será tan confiable como la de quien pone atención a las palabras vivas del interlocutor, las valora con su inteligencia y las califica con su moral. Para la radio tiene la enorme ventaja de la literalidad y la inmediatez, pero muchos entrevistadores no escuchan las respuestas por pensar en la pregunta siguiente.

La grabadora es la culpable de la magnificación viciosa de la entrevista. La radio y la televisión, por su naturaleza misma, la convirtieron en el género supremo, pero también la prensa escrita parece compartir la idea equivocada de que la voz de la verdad no es tanto la del periodista que vio como la del entrevistado que declaró. Para muchos redactores de periódicos la transcripción es la prueba de fuego: confunden el sonido de las palabras, tropiezan con la semántica, naufragan en la ortografía y mueren por el infarto de la sintaxis. Tal vez la solución sea que se vuelva a la pobre libretita de notas para que el periodista vaya editando con su inteligencia a medida que escucha, y le deje a la grabadora su verdadera categoría de testigo invaluable. De todos modos, es un consuelo suponer que muchas de las transgresiones éticas, y otras tantas que envilecen y avergüenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad, sino también por falta de dominio profesional.

Tal vez el infortunio de las facultades de Comunicación Social es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo. Claro que deben persistir en sus programas humanísticos, aunque menos ambiciosos y perentorios, para contribuir a la base cultural que los alumnos no llevan del bachillerato. Pero toda la formación debe estar sustentada en tres pilares maestros: la prioridad de las aptitudes y las vocaciones, la certidumbre de que la investigación no es una especialidad del oficio sino que todo el periodismo debe ser investigativo por definición, y la conciencia de que la ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón.

El objetivo final debería ser el retorno al sistema primario de enseñanza mediante talleres prácticos en pequeños grupos, con un aprovechamiento crítico de las experiencias históricas, y en su marco original de servicio público. Es decir: rescatar para el aprendizaje el espíritu de la tertulia de las cinco de la tarde.

Un grupo de periodistas independientes estamos tratando de hacerlo para toda la América Latina desde Cartagena de Indias, con un sistema de talleres experimentales e itinerantes que lleva el nombre nada modesto de Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Es una experiencia piloto con periodistas nuevos para trabajar sobre una especialidad específica -reportaje, edición, entrevistas de radio y televisión, y tantas otras- bajo la dirección de un veterano del oficio.

En respuesta a una convocatoria pública de la Fundación, los candidatos son propuestos por el medio en que trabajan, el cual corre con los gastos del viaje, la estancia y la matrícula. Deben ser menores de treinta años, tener una experiencia mínima de tres, y acreditar su aptitud y el grado de dominio de su especialidad con muestras de las que ellos mismos consideren sus mejores y sus peores obras.

La duración de cada taller depende de la disponibilidad del maestro invitado -que escasas veces puede ser de más de una semana-, y éste no pretende ilustrar a sus talleristas con dogmas teóricos y prejuicios académicos, sino foguearlos en mesa redonda con ejercicios prácticos, para tratar de transmitirles sus experiencias en la carpintería del oficio. Pues el propósito no es enseñar a ser periodistas, sino mejorar con la práctica a los que ya lo son. No se hacen exámenes ni evaluaciones finales, ni se expiden diplomas ni certificados de ninguna clase: la vida se encargará de decidir quién sirve y quién no sirve.

Trescientos veinte periodistas jóvenes de once países han participado en veintisiete talleres en sólo año y medio de vida de la Fundación, conducidos por veteranos de diez nacionalidades. Los inauguró Alma Guillermoprieto con dos talleres de crónica y reportaje. Terry Anderson dirigió otro sobre información en situaciones de peligro, con la colaboración de un general de las Fuerzas Armadas que señaló muy bien los límites entre el heroísmo y el suicidio. Tomás Eloy Martínez, nuestro cómplice más fiel y encarnizado, hizo un taller de edición y más tarde otro de periodismo en tiempos de crisis. Phil Bennet hizo el suyo sobre las tendencias de la prensa en los Estados Unidos y Stephen Ferry lo hizo sobre fotografía. El magnífico Horacio Bervitsky y el acucioso Tim Golden exploraron distintas áreas del periodismo investigativo, y el español Miguel Ángel Bastenier dirigió un seminario de periodismo internacional y fascinó a sus talleristas con un análisis crítico y brillante de la prensa europea.

Uno de gerentes frente a redactores tuvo resultados muy positivos, y soñamos con convocar el año entrante un intercambio masivo de experiencias en ediciones dominicales entre editores de medio mundo. Yo mismo he incurrido varias veces en la tentación de convencer a los talleristas de que un reportaje magistral puede ennoblecer a la prensa con los gérmenes diáfanos de la poesía.

Los beneficios cosechados hasta ahora no son fáciles de evaluar desde un punto de vista pedagógico, pero consideramos como síntomas alentadores el entusiasmo creciente de los talleristas, que son ya un fermento multiplicador del inconformismo y la subversión creativa dentro de sus medios, compartido en muchos casos por sus directivas. El solo hecho de lograr que veinte periodistas de distintos países se reúnan a conversar cinco días sobre el oficio ya es un logro para ellos y para el periodismo. Pues al fin y al cabo no estamos proponiendo un nuevo modo de enseñarlo, sino tratando de inventar otra vez el viejo modo de aprenderlo.

Los medios harían bien en apoyar esta operación de rescate. Ya sea en sus salas de redacción, o con escenarios construidos a propósito, como los simuladores aéreos que reproducen todos los incidentes del vuelo para que los estudiantes aprendan a sortear los desastres antes de que se los encuentren de verdad atravesados en la vida. Pues el periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida. Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente.

XXX

Discurso ante la 52ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Los Ángeles, EE.UU., 7 octubre 1996.




Oct 8

Venezolana y futura periodista

Primeramente hay que darle gracias a Dios todopoderoso por permitirnos estar vivos, seguir a pie de lucha un día más. Hoy el país se encuentra con distintas emociones, unos felices, otros tristes, algunos arrepentidos y unos pocos unidos, pero lo importante es que seguimos aquí, “al país no lo define un gobierno sino su gente” y nosotros nos hemos caracterizado por ser luchadores, guerreros, es el legado que el libertador Simón Bolívar nos dejó.

Para quienes se preguntan si me alegro o entristezco con los resultados, a ellos tengo algo que decir: soy venezolana y zuliana con mucho orgullo, pero además soy futura periodista y para quienes no saben o se hacen los locos, eso implica ser fiel al pueblo, anunciar y denunciar las virtudes y fallas de los gobiernos, sea cualquiera que se encuentre en el poder, hacerlo con ética, para eso nos preparamos por años.

Ser periodista es formar las bases de un país, tal como lo hacen los educadores, nosotros creamos opiniones, promovemos el raciocinio en el pueblo, por eso debemos asumir el compromiso desde que empezamos a formarnos como profesionales.

Por otra parte quiero recalcar que debemos cuidar nuestros espacios de trabajo, tratar de ocuparlos desde temprano, recuperarlos y hacerlos nuestros; era impresionante como ayer a través de los medios, personas que ni siquiera están en proceso de formación periodística cubrían ruedas de prensa y salían a la calle de manera IRRESPONSABLE  a “cubrir” el proceso electoral. Es nuestro deber y derecho defender nuestro gremio, para quienes no se han dado cuenta aún, les digo: DE ESTO ES QUE VAMOS A VIVIR,  claro está si eres periodista de profesión y corazón, no hablo por aquellos que estudian la carrera por “darle un título a mi mamá”, hablo por quienes si AMAMOS la profesión si nos sentimos comprometidos con ella. Nuestra labor como periodistas es defender la libertad de expresión e información, defender la profesión y actuar con responsabilidad; como venezolanos es construir cada día un mejor país.

Ser periodista también trae consigo un compromiso: LA VERACIDAD, debemos informar con exactitud lo que pasa, no podemos dejarnos manipular por quienes quieran comprar nuestra labor para beneficiarse, debemos ser imparciales –la objetividad no existe, somos humanos- pero sin embargo también somos ciudadanos pensamos y votamos, ese es el mejor medio que tenemos para expresarnos.

El pueblo habló, decidió y ganó, no los chavistas u oficialistas, estos próximos seis años el gobierno tendrá que rendirnos cuentas a TODOS. Por mi parte me siento orgullosa de haber puesto mi granito de arena como ciudadana para que ayer fuese un día histórico para Venezuela, un día de democracia y como futura periodista mi aporte fue no colaborar con la desinformación, indagar en fuentes e informar lo pertinente.

Como ciudadana los invito a no caer en las provocaciones y respetar las ideologías de los hermanos, si pensáramos todos iguales, ¿De qué valdría?; la vida continua, “los gobiernos pasan pero los amigos y familiares quedan”, LA PATRIA QUEDA.

¡Adelante Venezuela como el país glorioso que eres!

Jun 5

¿Qué hacer el #DíaMundialDelMedioAmbiente ?

¿”Nuestro pastor” despertará al país?

“Nuestro Pastor Maldonado” como muchos venezolanos le llamaron vía Twitter por su victoria, definitivamente se hizo grande al convertirse en el primer criollo ganador de una carrera en F1, rompiendo las barreras de polarización política del país, pero ¿Por qué se hizo grande en ese momento? ¿Por qué no lo consideramos grande desde un inicio?

 Si escarbamos bien la columna de  Yon Goicoechea publicada en “El Universal”, tal vez entendamos que a eso también se refería, distante de los insultos, si analizamos el fondo, hallaríamos un buen mensaje.

            ¿Por qué no apoyamos a Pastor desde sus inicios en bicicross o motocross? ¿Por qué no apoyamos al niño de la esquina de pocos recursos cuyo  sueño es llegar a la Vinotinto y representar al país? ¿Por qué no apoyamos al TALENTO nacional? ¿Por qué esperamos que se hagan estrellas para creer en ellos? Espero que luego de la victoria de Pastor, muchos recapacitemos y tomemos conciencia que no es solo Maldonado, Arango, Bob Abreu, Miku Fedor o Dudamel; son miles de deportistas y artistas que están luchando diariamente por dejar en alto la bandera venezolana, todos ellos merecen nuestro apoyo, el de políticos, el patrocinio de PDVSA, del dinero del petróleo de TODOS.

            Así como tú luchas pensando en tu superación, ellos lo hacen pensando en ti, en mí y en todos, por crear una mejor imagen de nosotros en el mundo, no solo novelas y mujeres bellas, también hay grandes deportistas, diseñadores y artistas en Venezuela.